Surgen, se abren,  en cualquier sitio: antiguos garajes, talleres mecánicos, naves, patios, trastiendas, antiguas bodegas…Son variopintas, intercambiables,  pero todas se encaminan a lo mismo: a ofrecer teatro. Suelen ir por libre tener pocos medios y escaso espacio pero lo suplen con la aventura, el entusiasmo y el buen hacer. Dentro del teatro son los funambulistas de la cuerda floja, siempre arriesgada. Su oferta es múltiple y variada. Me resultan encantadores esos espacios pequeños en los que los espectadores parecen especialmente invitados a una ceremonia íntima y secreta. A veces los descubres por casualidad, porque apenas pueden publicitarse. Alguien te dice, otro te avisa…Así he descubierto muchas veces estos pequeños centros, algunos de elos también escuelas de teatro,  que suelen proliferar en el Madrid viejo, en torno a la Puerta de Toledo, Vistilllas, Delicias, Barrio de las Letras, Latina, Lavapiés…Aunque cada vez se desparraman más, extendiendo sus tentáculos  hasta Ventas o estribaciones de Chamberí, pero en todos ellos el mismo afán por ofrecer un teatro distinto, a veces clásico,, otras rompedor…

El otro día en Off Latina estuve viendo dos piezas breves de Tennessee Williams, tremendas, intensas muy eficazmente montadas por Javi Paez.  Me interesó sobre todo la última en la que la incomunicación, especialmente angustiosa entre los dos personajes, es el eje central del drama.

También tuve la suerte de ver en El Corral de Lope,  otro descubrimiento para mi, El Malentendido de Camus y Las Criadas de Genet llevadas a cabo por Kallisté Teatro. Un teatro, teatro, en piel y huesos. Puro texto y actor.

Esto, por hablar de las últimas vistas. Espero ir sacando perlas.